Sin Feminismo en Galapagar no habrá progreso ni democracia

La Real Academia de la Lengua Española define feminismo como “Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”.

El feminismo surgió como una de las manifestaciones históricas más significativas de la lucha emprendida por las mujeres para conseguir sus derechos y como movimiento ante un modelo social y político en el que el varón tiene una serie de derechos, por el hecho de serlo, que no tenemos las mujeres. Y esto ha sido un hecho durante muchos años y aún en día sigue estando presente de formas más sutiles. El feminismo supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación, y explotación de que hemos sido y somos objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de producción. Es un movimiento social internacional, que busca efectivamente la igualdad de derechos, una igualdad real, que no se quede en papel mojado, ya que los derechos si no se pueden ejercer, es como si no existieran.

En España  por ejemplo, a pesar de que la legislación ampara esta igualdad, según el último dato del INE, el conjunto de salarios recibidos por mujeres suma un 22,9% menos que el de los hombres, en términos brutos anuales y esto tiene que ver sobre todo con los complementos que se reciben. Esta desigualdad no es casual, no se trata solamente de una suma de casos concretos, sino que  obedece a algo estructural: esta sociedad pone en valor al hombre frente a la mujer, en ocasiones de una forma descarada, consciente y deleznable, y en otras, la fuerza del uso y de las costumbres empujan a la discriminación que no se ve como tal, sino como algo “normal”, que sin embargo mantiene subyugada a más de la mitad de la población.

El cuidado de los menores, las personas mayores y las enfermas; la tareas domésticas, la comida, la compra, la educación, son algunos de los ámbitos que suelen recaer en las mujeres como una exigencia cultural y social. Una exigencia que muchas veces está tan interiorizada que las propias mujeres sienten que es su deber “como mujeres” el ocuparse de todos los cuidados, a pesar de que trabajen igual que los hombres, a los que sin embargo no se les somete socialmente a tales exigencias.

En el arte, en la literatura, en el cine, en las matemáticas, en la biología, en la ingeniería o arquitectura, en los libros de texto de los colegios…, las mujeres apenas existen. Esta invisibilización conlleva que las mujeres no aparezcan en la narración de la historia y que sus aportaciones hayan y sigan siendo ignoradas.

Las agresiones sexuales y las violaciones han pasado de ser actos criminales individuales a formas grupales cada vez más presentes y en edades más tempranas. Las “manadas” se han extendido como una acto de ser “machotes”.

Estos ámbitos no son los únicos en los únicos en los que las mujeres sufren la discriminación estructural y cultura de la sociedad (patriarcado). La mercantilización del cuerpo femenino,- se quiere legalizar los úteros o vientres en alquiler- ; su presentación como un objeto concebido para el placer masculino en la publicidad; los cánones de belleza; la concepción del amor romántico en el que las mujeres son propiedad de los hombres (transmitido a través de los cuentos infantiles), son simplemente algunos ejemplos más de las áreas vitales en las que las mujeres sufren esa violencia y discriminación.

Además de conseguir que las instituciones tomen medidas reales para garantizar la igualdad de derechos fehacientes, el feminismo se enfrenta a  dos retos imprescindibles: por un lado aprender a reconocer el abuso y las injusticias y no traspasar a las próximas generaciones los mismos errores debido al fuerte componente cultural y tradicional y, por otro lado, los hombres feministas, que también creen en la igualdad, deben aprender a defender e identificarse con una nueva masculinidad, que nada tiene que ver con los cánones de “macho ibérico” que muestra su poder sometiendo a las mujeres de su entorno. En definitiva que entre todas y todos contribuyamos a la construcción de una sociedad en la que quede superada la dicotomía hombre-mujer, una sociedad con una realidad nueva y distinta.

Por último, señalar que la igualdad no es solamente una cuestión de justicia –que por supuesto lo es- sino que también es una cuestión de economía y futuro. Mientras se mantengan la desigualdad y el abuso será imposible progresar hacia una forma de organización social que permita una vida sostenible, y conciliable con los cuidados, el medioambiente y la justicia social basado en principios de igualdad, justicia, paridad, libertad, diversidad y democracia.

Por todos estos motivos el pasado 8 de Marzo millones de personas de más de 150 países salieron a la calle e hicieron huelga para defender un cambio social que permita la igualdad real entre hombres y mujeres.

Por un Galapagar feminista

Cambiemos Galapagar y Galapagar en Común-IU presentamos una moción que proponía una serie de medidas institucionales de cara al 8 de Marzo. La moción no se aprobó, por el voto en contra del  Partido Popular y la abstención de Ciudadanos.

La moción pretendía que el Ayuntamiento de Galapagar garantizara el ejercicio del derecho fundamental de huelga previsto en nuestra Constitución con los servicios mínimos municipales no integrados por mujeres; el compromiso del Ayuntamiento para eliminar la brecha salarial entre sus trabajadores y trabajadoras así como las personas empleadas en los servicios externalizados;  y  la realización de talleres de fomento de la igualdad tanto en centros educativos como municipales. Ni Ciudadanos ni el PP fueron capaces de apoyar la moción al igual que lo hicieron con las dos mociones que se presentaron hace unos meses en el pleno para luchar contra la violencia de género.

Afortunadamente,a pesar de que el Partido Popular y Ciudadanos están en contra de cambiar el origen de la situación que genera la desigualdad en nuestro municipio, el 8 de Marzo en Galapagar se vivió una mañana de lucha y también de fiesta. Las mujeres y hombres valientes que queremos la igualdad nos sumamos a un movimiento que va más allá de los partidos y celebramos una marcha que recorrió  los institutos, servicios sociales, el nuevo ayuntamiento y culminó en la Plaza de la Constitución, con un bello acto en el que las personas que quisieron hicieron votos de sororidad y respeto. Para terminar se leyó el manifiesto feminista de este año al que se han unido más de medio millar de organizaciones sociales en España.

Desde dentro y desde fuera de las instituciones, en Galapagar en Común IU y Cambiemos Galapagar estamos comprometidas con la igualdad, y no dejaremos de defenderla y de luchar para que los derechos no se queden en papel mojado. Si queremos una sociedad progresista, que permita una forma de vida sostenible para todas las personas, el feminismo es sin duda el primer paso, porque la defensa del feminismo es la defensa de los derechos humanos.

 

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