¿Cómo es el municipio en el que han comprado su vivienda Pablo Iglesias e Irene Montero?

Desde que se dio a conocer que el Secretario General y la Portavoz del Congreso de la formación morada habían decidido establecer su vivienda familiar en Galapagar, hemos conocido detalles de la casa, de la hipoteca, incluso del interior de las habitaciones, como si de dos famosos del cine o el deporte se tratara.

Los medios de comunicación más amarillistas han acudido en masa para intentar arrancar a los vecinos alguna declaración en contra de los nuevos vecinos, y grupos ultraderechistas han puesto provocadoras pancartas y banderas en el frente de la casa.

La Navata, uno de los barrios de urbanizaciones del disperso municipio de Galapagar -con un PIB muy inferior al de buena parte del resto de municipios de la sierra noroeste de la Comunidad de Madrid- ha sido descrito para sorpresa de sus habitantes como una zona de lujo y mansiones. Pareciera haberse transformado en cuestión de días en La Moraleja 2. Algunos vecinos ya especulan que con la falsa imagen que se está trasladando pronto van a empezar a subir los precios de las propiedades y se va a crear una burbuja inmobiliaria local.

Sin embargo, a la mayoría de esos medios poco les ha importado escuchar de los galapagueños y galapagueñas que han asaltado por la calle micrófono en mano otra cosa que no fuera hablar sobre “el chalet”. Cuando cualquiera les empieza a explicar que los problemas en Galapagar no pasan por quién compra o vende uno de los miles de chalet que hay en la región sino por la gestión caciquil que hace el PP en el Ayuntamiento, los micrófonos se retiran.

Esos medios sí han recogido rápidamente las declaraciones del alcalde, Daniel Pérez, cuando con sorna dijo que era normal que Pablo Iglesias e Irene Montero vinieran a vivir a un pueblo con tan buenos servicios públicos y bajos impuestos.

Si los periodistas no se limitaran a hacer guardia frente al ya famoso chalet de la urbanización Ríomonte y a cazar a cuanto vecino pase frente a él, tal vez se enterarían que esa zona no es precisamente ni La Moraleja ni el cercano municipio de Pozuelo, el del PIB más alto de toda España.

¿Cómo es la vida en Galapagar?

Galapagar es un municipio de 33.000 habitantes con un amplio territorio situado en la cuenca alta de parque regional del río Guadarrama. Sin embargo, el centro del municipio se ha construido de manera abigarrada, con arbitrariedad caciquil y poco funcional, por lo que sus calles son un laberinto para coches y peatones. Aceras estrechas y llenas de obstáculos, pisos de alturas ilegales convierten la movilidad por el pueblo en una pesadilla.

Las urbanizaciones y el resto de núcleos urbanos que pertenecen al municipio están desperdigados por el territorio, a menudo con muy mala comunicación entre ellos, y presentan deficiencias de atención en los servicios básicos por parte del Ayuntamiento.

Si Pablo Iglesias o Irene Montero quisieran ir a comprar el pan desde la zona de La Navata donde está su vivienda al centro de pueblo, distante a unos tres kilómetros, se encontrarán con las limitaciones de horarios de los buses que la conectan, o, si quieren ir en automóvil, tendrán que sacar un ticket y  pagar por dejar el coche en el pueblo, nada más y nada menos que 1 euro la hora en zona azul. Eso después de haber dado vueltas y vueltas en busca de un sitio libre por lo menos durante 15 minutos.

Galapagar sigue rigiéndose por unas normas subsidiarias de ordenación del territorio de la época franquista, y a pesar de que el entorno natural en el que está situado es envidiable, el gobierno del PP que lleva 11 años consecutivos en el Ayuntamiento, se ha dedicado a invadir las vías pecuarias construyendo parquings de cemento, y a cruzarse de brazos ante la terrible contaminación del río Guadarrama que pasa por el municipio, a unos cientos de metros de “el chalet”.

En cuanto a la situación política, el Alcalde de Galapagar (PP) gobierna en minoría, y está sacando la legislatura adelante a base de incumplir los acuerdos adoptados por mayoría en el Pleno, impidiendo sistemáticamente la votación de cualquier tipo de enmienda, incluidas las de los Presupuestos.

Manifestación en Galapagar por los presupuestos secuestrados al no dejar votar las enmiendas

Esta situación ya le ha costado dos condenas judiciales al señor alcalde por vulneración de los derechos fundamentales a la participación política.  Su Gobierno ha gastado más de tres millones de euros en la construcción de una nueva sede del Ayuntamiento y centro comercial -en un pueblo con decenas de comercios cerrados por la crisis- pero ¡Ah, se ha olvidado de dejar espacio para que los concejales puedan trabajar!, obligándolos a compartir un escritorio y un ordenador con tiempo limitado en un pasillo.

La oposición tampoco dispone de recursos para poder emprender medidas judiciales frente a todos sus atropellos, ya que los concejales solo perciben como remuneración 120€ mensuales por preparar y asistir al Pleno, a diferencia de otros municipios en los que los representantes de la oposición tienen asignado un salario.

El regidor, sin embargo, mantiene su sueldo de más de 3.500 euros mensuales, y algo menos sus otros nueve concejales más los dos cargos de confianza contratados, a pesar de que el único acuerdo organizativo del Pleno  en materia de sueldos estableció por mayoría -11 de la oposición frente a 10 del PP- un sueldo para el Alcalde de 2.900 euros y menos aún para los concejales del PP y decidió asimismo la eliminación de los cargos de confianza.

Es decir, el alcalde Daniel Pérez, está cobrando un sueldo que no ha aprobado el Pleno de la corporación municipal que preside. Sin embargo esta circunstancia no es la única peculiaridad que haría del señor alcalde un personaje de interés para un periodismo realmente de investigación, pero no para uno carroñero.

Muchos telespectadores habrán visto a un Daniel Pérez tenso enfocado por las cámaras de ‘El Intermedio’ cuando acudía a las comparecencias en las que su amiga y colega de partido Cristina Cifuentes intentaba infructuosamente frenar su caída.

Conociendo que él también realizó el polémico Máster de la señora Cifuentes, ‘El Intermedio’ le preguntó sobre el tema: “No voy a hacer ninguna declaración”, “No voy a hacer ninguna declaración”, esa fue su respuesta, y así hasta veinte veces repetidas. Con lo que los galapagueños y galapagueñas siguen sin saber si su alcalde consiguió su Máster por la ‘vía Cifuentes’ o si lo obtuvo legítimamente como la mayoría de los estudiantes de la Universidad.

El señor alcalde también se hizo famoso por el hecho de haber mantenido durante  3 años paralelamente a su cargo de regidor de Galapagar una empresa de asesoramiento y administración en temas fiscales, administrativos, urbanísticos e inmobiliarios, junto al concejal Miguel  Arias que eliminaron ¡Vaya casualidad! el mismo día en que entraba en vigor la Ley de Transparencia, en diciembre de 2014.

Cambiemos Galapagar, la candidatura de unidad popular en la que participa Podemos junto a independientes, la segunda fuerza política más votada tras el PP, ha denunciado durante la legislatura la “nula preocupación por el bienestar de los vecinos”.

El gobierno del PP ha recibido por segundo año consecutivo el Premio Corazón de Piedra, por hacer de Galapagar el 4º municipio de toda España con menor inversión social en los presupuestos.

La mitad de la plantilla de la Policía Municipal ha solicitado el traslado por las malas condiciones laborales en las que se ven obligados a trabajar.

Trabajadores municipales manifestándose por el derecho a un convenio laboral

El PP no quiere negociar un convenio general para los trabajadores públicos del municipio. Pero eso es solo la punta del Iceberg, En Galapagar llevamos 11 años sin piscina de verano, en cambio tenemos contratos irregulares a terceros por servicios concedidos por 35 años.

El gobierno se niega a informar a la población sobre la peligrosidad del gas Radón, que afecta tremendamente a las viviendas de Galapagar y puede llegar a causar la muerte. La mayoría de los habitantes lo ignora.

La máxima preocupación del gobierno del PP es preservar su imagen, que haya flores en la plaza principal del pueblo, que se lo vea sonriente en cuanta actividad sea posible y sacar constantemente notas de prensa y lujosa publicidad de autobombo, pero el bienestar de los vecinos pareciera no ser su preocupación.

Las galapagueñas y galapagueños podrán tener o no su opinión sobre la polémica abierta sobre la compra de “el chalet”; en el pueblo los comentarios durarán todavía unos días, pero no es esa su preocupación en cuanto a la vida en este municipio. No es algo que les afecta a sus vidas; en cambio, la pésima gestión del PP en el Ayuntamiento, la actitud caciquil, la falta de democracia y transparencia, la falta de preocupación que muestra ante los problemas de sus vecinos y vecinas, la falta de vivienda social, la pobreza energética, el paro, la forma de integrar a los miles de inmigrantes, la falta de infraestructuras y transporte, sí afectan a la inmensa mayoría de habitantes de Galapagar.

Por todas ellas y ellos seguirá trabajando Cambiemos Galapagar.

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